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miércoles, 30 de julio de 2014

Lasaña de vegetales con bechamel de calabaza


 

 
Esta lasaña casera de vegetales con salsa bechamel de calabaza, es súper fácil de hacer, sobre todo si les ha sobrado bechamel de alguna aventura culinaria anterior. Además la calabaza o zapallo le aportan un sabor delicioso que la diferencia de la típica lasaña de vegetales (verduras).
*Yo cocino a ojo así que esta receta no tiene medidas o cantidades exactas, no soy profesional de la cocina, solo ama de casa. Si se complican mucho con mi receta, en confianza pueden recurrir a Google y complementar la información de cantidades y procedimientos con la variedad de versiones de lasañas de verduras (vegetales) y salsa bechamel de diferentes gustos.

 
Sobre la salsa Bechamel:
-Ya saben cómo hacer la bechamel, es la salsa con la que cubrieron el Moussaka, a mí por esto de cocinar a ojo, me sobró bastante salsa bechamel y la conservé en la nevera por unos dos días. Así que ese paso ya lo tenía adelantado. Para darle gusto a calabaza, utilicé unos trozos sin cascaras que tenía congelados. Los descongelé en agua temperatura ambiente, los prensé con las manos para extraer todo el líquido y cuando completé una taza de pulpa de calabaza sin líquido, la coloqué en la licuadora o el procesador de alimento con tres cucharadas de la bechamel que ya tenía preparada. Luego calenté media taza de leche que separe tibia. Coloque la mayor porción restante de bechamel en una cacerola mediana a fuego lento y fui agregando la leche de a poco mientras batía con una cuchara de madera. Verán que la bechamel se va soltando y tornándose cremosa como el día que la hicieron, de a poco también le van agregando la pulpa de calabaza. La salsa debe quedar de color y consistencia uniforme, cremosa y suelta, todo a fuego lento. La retiran y la dejan apartada en lo que preparan los vegetales y la pasta. *Receta básica y fácil de Salsa Bechamel: http://javirecetas.hola.com/bechamel-facil-y-sin-grumos/


 Vegetales:
Pele los vegetales que requieran cocción por agua, en mi caso utilicé una papa, una zanahoria, un trozo de coliflor y otro de brócoli. Todo picado en cubito o en trozos chicos, los coloca en el agua hirviendo con un cubito de sazonador vegetal o sal a gusto. Mientras tanto sofrían en dos cucharadas de aceite de oliva y tres ajos cortados en laminitas finas, unos trozos de una berenjena, un calabacín (zucchini), un tomate y agregué perejil fresco. Añadan sal y pimienta a gusto. *Las verduras y vegetales de esta receta son los de su predilección o lo que tenga disponible en casa al momento, con espinacas frescas o acelga queda mucho más apetitosa.
 Cuando ya están listo los vegetales, se escurren los que fueron cocidos en agua hirviendo y cuando están ya libres de

líquido se agregan a los del sartén. Vierta sobre los vegetales parte de la salsa bechamel de calabaza. La cantidad es a gusto, pero procure que los vegetales estén totalmente bañados en la cremosa salsa. Aparte del fuego.
Pasta:
 Según el tamaño del molde, colocan la cantidad de láminas de lasaña que vayan a necesitar, si se deciden por una de dos pisos, doblen la cantidad de vegetales que les sugiero en mi receta. Yo utilicé un molde pequeño y poco profundo.
 Cuando el agua este salada a gusto y este hirviendo haciendo burbujas, agregue las láminas de lasaña y cocine por unos 6 minutos, no debe quedar blanda, debe estar tierna pero firme, o sea, al dente.

Tome el molde, unte con un poco de salsa Bechamel de la que no utilizó para los vegetales, use muy poca, sólo como base para su pasta. Coloque el primer piso de pasta, luego cubra con el relleno de vegetales cremosos, coloque el otro piso de pasta y sobre él un poco de queso rallado del que utiliza para su lasaña de siempre, no mucho, sólo un toque, pues el queso en esta versión no es el protagonista, e incluso lo puede obviar.

Entonces si su lasaña es de un solo piso, ha llegado el momento de verter sobre ella el resto de la salsa bechamel, procure que quede bien cubierta. En mi caso a esta última porción de salsa le agregué un poco del perejil fresco bien picadito.

 Horneado:

 
Ha tenido el horno precalentándose a 365 grados Fahrenheit (en mi caso unos 180 Celsius) y ahora ha llegado el momento de colocar nuestra lasaña a terminar de cocerse por unos 30 minutos o hasta que la bechamel alcance ese colorcito bronceado divino.
 A los 30 minutos la debe retirar del horno y dejarla reposar por lo menos 45 minutos, en lo que todos los ingredientes se acoplan y adquieren una consistencia uniforme para que al servirla lo haga en trozos definidos. Se come a temperatura ambiente o tibia.



 
Acompañamientos:

 Como siempre, recomiendo una ensalada verde de las más simples, puede ser lechuga, tomates, rodajas finas de cebolla morada y uvas pasas o trocitos de frutas deshidratadas, con su aderezo preferido, que no sea cremoso por favor, recuerde que nuestro plato principal ya es bastante fuerte.

 El postre debe ser uno también bastante ligero, en mi caso utilicé unas rodajas de piñas que tenía en la nevera y en lugar de alguna bebida carbonatada o el vino que todos recomiendan hoy simplemente opté por tomar agua.

 Cocinen con alegría y amor, son los ingredientes básicos, los que nos nutren el alma. ¡Buen provecho! Saaha!

 

 *Receta básica y fácil de Salsa Bechamel:

http://javirecetas.hola.com/bechamel-facil-y-sin-grumos/

sábado, 17 de mayo de 2014

Burtuqal

Viviendo aquí en Libia he tomado el hábito de comenzar mis días con un tecito verde y si hay cítricos disponibles mucho mejor, pues utilizo la cascara (piel o corteza) para que el zumo de ella y su sabor concentrado enriquezca la bebida. El cítrico de hoy ha sido la china. Sí, he dicho “china”, que es el nombre que se utiliza en Puerto Rico y algunos países para la fruta que en otros llaman naranja (en inglés “orange”), porque sucede que en Puerto Rico “naranja” es otro cítrico que puede ser de sabor dulce o amargo y que a mí siempre me ha parecido la fruta de transición entre la “china” y la “toronja”. Sobre la cultura del té existente aquí en Libia y las maravillosas propiedades de esta bebida hablaré en otra publicación. ¡Promesa! Pero hoy la estrella del espectáculo es la jugosa, refrescante y saludable “china”.


Me confieso amante de los cítricos tan abundantes en mi región de origen, el Caribe. Y aunque el jugo de limón es uno de mis favoritos y también adoro el de naranja y toronja, en casa nunca faltaron las “chinas” porque es una de las frutas predilectas de mi madre, junto con la piña (ananá). Recuerdo que en ocasión de visitar a sus compadres en el pueblo de Ciales, regresábamos con sacos de chinas tan dulces como el melao'. Nada más refrescante que el jugo de la china recién exprimida, así sin azúcar añadida. ¿O no?
 
 


Hoy he decidido tocar el tema de esta popular fruta porque aquí en Libia se consume bastante y me ha parecido muy curioso su nombre en idioma árabe. Hace poco en una visita a una de mis cuñadas me convidaron una “china” y escuché que en árabe le llamaron “burtuqal” [برتقال ] que me sonó muy similar a Portugal, el país ibérico. Como mi comprensión del árabe es muy limitada pregunté si las “chinas” las traían desde Portugal, a lo que se me contestó que no sabían de dónde habían traído la “china” que me estaba comiendo (reímos) pero que ciertamente habían sido los portugueses los pioneros en mercadear la fruta por estos lares y que por eso con el tiempo la fruta pasó a llamarse “Portugal” en idioma árabe (por lo menos así se le conoce aquí en Libia). Como en árabe no existe la letra “p” cuando se utilizan palabras de idiomas extranjeros que la incluyen, se sustituye por la letra “b”, de ahí surge entonces el nombre “burtuqal” para tan sabrosa fruta. ¡Curioso! ¿Verdad? Pero este asunto con el nombre de la fruta es muy similar al caso de su nombre en Puerto Rico. Ya sabemos que se le conoce como “china” en total alusión a su país de origen China, el país asiático, de donde los portugueses las exportaban para su posterior distribución y venta. Incluso he leído que en Alemania le llaman “apfelsine” que significa “manzana china”. ¡Tremendo!
 

Sobre la china:

Además de ser una fruta sabrosa, jugosa y refrescante, la china posee atributos terapéuticos y medicinales que benefician nuestro organismo. Su consumo frecuente aporta minerales y vitaminas fundamentales a nuestro bienestar pues previenen enfermedades y optimizan nuestra salud. Su ayuda principal y más efectiva es la de depurar el organismo rápidamente, elimina toxinas, reduce el ácido úrico y fluidifica el torrente sanguíneo.

Contiene fosforo y calcio, este último previene la osteoporosis, mientras que su alto contenido en fósforo la hace recomendable para personas que sufren problemas de estrés, intoxicaciones, agotamiento, insomnio, neurosis o enfermedades relacionadas con el sistema nervioso.

La china también es recomendada para quienes padecen diabetes, esclerosis, anemia, raquitismo y tuberculosis. El hierro también estimula la producción de hemoglobina en la sangre y por su importante contenido en magnesio se recomienda la china en casos de estreñimiento, pues estimula el movimiento peristáltico del intestino. Además posee altos porcentajes en potasa atributo que la hace alimento indispensable para pacientes de hipertensión arterial, lo mismo sucede con los porcientos de magnesio, sosa y varias vitaminas, en especial la vitamina C.